lunes, 20 de noviembre de 2017

A mi memoria vuelven esos días...

A María Serra Valls, mi madre.

A mi memoria vuelven esos días
en que, de niño, me quedaba viendo
embelesado como me ofrecías

tu sonrisa mejor, y yo, cogiendo-
me de tu mano, iba feliz contigo,
con la embriaguez de tu perfume oliendo

y sobando las pieles de tu abrigo.
Más que de mí de ninguno adorada,
mis versos traigo aquí como testigo
de que te llevo en mi memoria anclada.

Pedro Casas Serra

sábado, 18 de noviembre de 2017

Fukushima, 13-03-2011

Aunque ayer hubo aquí un terremoto,
seguido de tsunami, y la central
atómica averió, madre, nosotros
estamos bien. Nos dicen, además,
que no ofrece peligro si seguimos
por un tiempo encerrados en la casa.
Es cuestión de esperar y, bien provistos,
no puede durar mucho. Lamentamos
la pena que al leer te producimos
y deseamos muy pronto reencontrarnos.

Pedro Casas Serra

viernes, 17 de noviembre de 2017

Como el mensajero...

Como el mensajero
que se para en una esquina,
perdido,
y mira,
angustiado,
los rótulos de las calles,
entre el ruido del tráfico
y la gente que va a lo suyo,
buscando,
ansioso,
el camino,
y enseña a cuantos pasan
un papel,
donde lleva escritas
las señas
de a dónde se dirige
y llega con retraso;
así, yo le pregunto:
- Disculpe,
¿conoce mi destino?

Pedro Casas Serra

jueves, 16 de noviembre de 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Qué entendemos por un poema?

¿Un poema bien escrito o un poema que perdure?
¿Un poema que se venda o que sorprenda?
¿Un poema apasionado o resignado?
¿Un poema para la mesa o para la cama?
¿Un poema para recordar o que nos haga recordar?
¿Un poema sugerente o explicativo?
¿Un poema revolucionario o conformista?
¿Un poema para entender o para que nos entiendan?
¿Un poema de lenguaje sencillo o cultivado?
¿Un poema que hable a muchos o que hable de muchos?
¿Un poema de sentimientos o de reflexiones?
¿Un poema imaginativo o de recuerdos?
¿Un poema optimista o pesimista?
¿Un poema que nos cambie o que nos reafirme?
¿Un poema de dudas o de certezas?
¿Un poema que halague o que incomode?
¿Un poema que descubra o que oculte?
¿Un poema crudo o sutil?
¿Un poema para dormir o para despertar?
¿Un poema que ayude a vivir o a morir?
¿Un poema crítico o conciliador?
¿Un poema sobre nosotros o sobre los otros?
¿Un poema sobre el presente o sobre el pasado?
¿Un poema que llegue a muchos o que llegue mucho?
¿Un poema para salvar al mundo o para salvarnos del mundo?
¿Un poema para hacer pensar o para hacer caminar?
¿Un poema como un lamento o como una canción?
¿Un poema como un río o como un beso?
¿Un poema estremecedor o llorador?
¿Un poema como un regalo o como una trampa?
¿Un poema para vivir o para sobrevivir?
¿Un poema que no haya escrito nadie o que todo el mundo querría escribir?
¿Un poema hecho de palabras o de silencios?
¿Un poema que pregunte o que responda?
¿Un poema que consuele o que indigne?
¿Un poema emocional o racional?
¿Un poema como una oración o como una prisión?

Entonces, ¡pongámonos a escribirlo!

Pedro Casas Serra

¿Por qué?

¿Por qué ha de desaparecer todo aquello que yo amo?
Mi vida está más llena de recuerdos que de presente.
Solo río cuando sueño,
no tengo fuerzas para ser generoso,
temo perder lo que no vale nada,
guardo con celo mis despojos,
no me despierta la injusticia,
soy tan resistente al dolor ajeno,
me escudo tras la indiferencia,
tengo miedo de abrazar,
me siento cada vez más transparente,
me reconozco cada vez menos en el espejo,
encuentro con más dificultad las palabras,
miro a través de la desconfianza,
mi piel es más sensible a cualquier roce,
el tiempo se me va por el desagüe,
he perdido la costumbre de creer,
me protejo de mi mismo.
Desearía volver a nacer,
recuperar los momentos perdidos,
los besos recibidos,
las risas lanzadas,
las carreras,
los saltos,
las zambullidas,
los balbuceos,
los brazos de mi madre,
la luz primera.

Pedro Casas Serra

martes, 14 de noviembre de 2017

A Eurímene de Calatis, vencedora en los cien metros vallas

¡Te canto a ti, Eurínome de Calatis,
que, entre diez corredoras, venciste
en la prueba de los cien metros vallas!

¡Y a ti también, ciudad de Calatis,
la de las verdes llanuras
donde pacen las gacelas tracias!

¡Entre todas tus corzas criaste a Eurínome,
la más veloz de todas ellas!

¡Recibe a tu hija bien amada,
a la que amamantaste a tus pechos!

¡Que suenen los pífanos y los címbalos,
y bailen en su honor los coribantes
ante el altar de Cibeles!

¡Que tus edificios engalanes
y alfombres tus calles de flores
para que las pise en su triunfo!

¡Recíbela con hidromiel, higos y leche!

¡Que solo ella ocupe el asiento principal
en las fiestas dionisíacas!

¡Dale a elegir, entre tus más valientes,
con quien unirse en himeneo!

¡Eurínome, la flor de tus campos!
¡La más dulce de tus frutas!
¡La más gentil de tus niñas!
¡La más veloz de tus gacelas!
¡La más bella de tus mujeres!
¡La más preciada de tus joyas!
¡La más altiva de tus torres!
¡La más excelsa de tus hijas!
¡La elegida de los dioses!
¡La que ha maravillado a los griegos!

¡Que tus ojos no vean la oscuridad!
¡Que tus cabellos no conozcan la nieve!
¡Que tus oídos no escuchen sino alabanzas!
¡Que tu boca no guste sino delicias!
¡Que tus manos conserven su frescor!
¡Que tu talle no se doble con los años!
¡Que tu vientre sea bendecido con gracias!
¡Que tus muslos guarden su miel!
¡Que tus piernas no se cansen jamás!
¡Que tus pies no cesen de bailar!

Pues que en el estadio de Olimpia,
ante lo mejor de la Hélade,
supiste correr con la velocidad del antílope,
saltar con la agilidad de la gamuza
y llegar a la meta la primera,
¡sea tu vida larga y fecunda!,
¡que tus conciudadanos te honren
y los dioses te concedan la inmortalidad.

Pedro Casas Serra