viernes, 22 de septiembre de 2017

Un año triste en la vida de Rosita

A mi tía, Rosa Casas Roqué.

¡Buaaaaa...! Supongo que sería lo primero que dije cuando nací y reconozco que no fui muy original. Ya me cuidaría yo luego de hablar hasta por los codos, pues hablar ha sido siempre una de mis aficiones favoritas.

Mis padres vivían en la Gran Vía de Barcelona, una de las calles más anchas y bonitas de la ciudad. Barcelona no era como ahora, todo el mundo se conocía, sobre todo en el barrio, donde se compraba, se jugaba... vigilando siempre los tranvías, que pasaban muy de tarde en tarde.

Cogíamos temprano el tranvía y no había nadie por las calles. Bajábamos en la plaza de España y hacíamos el resto del camino a pie. Una calle adoquinada, flanqueada por plátanos, nos llevaba a la entrada, la verja era muy alta y nosotros, a su lado, muy pequeños. Pasado el umbral, en un muro, había una lápida conmemorativa. ¡Pobre papá!, ¡Con qué orgullo me había enseñado el nombre de su abuelo, teniente de alcalde con Rius i Taulet...!

- Rosita, ¿sabes que día es hoy?
- Martes, papá.
- Bueno... sí, pero ¿qué día del mes?
- No sé.
- Hoy es 31 de diciembre, y ¿sabes que es lo que ocurre hoy, Rosita?
- No, papá.
- Que sale a la calle el hombre de las narices (papá, con aire misterioso).
- ¿Qué hombre?
- Un hombre que tiene tantas narices como días tiene el año.
- Entonces, ese hombre debe de tener muchas narices (yo, poniendo cara rara).
- Pues tantas como días tiene el año, Rosita. Cuando salgas a la calle, fíjate bien y te aseguro que lo encontrarás.

Cuando papá llegó a casa por la noche, salí corriendo a recibirle y lo primero que hice, antes incluso de darle un beso, fue decirle:

- Papá, papá... he salido a la calle y no he visto al hombre de las narices, aunque lo he buscado por todas partes.
- Y, ¿cuántas narices tenían los hombres que has visto?
- Una, papá, como siempre.
- Y, hoy, 31 de diciembre, ¿cuántos días le quedan al año?
- Uno.
- Entonces, todos los hombres que has visto eran el hombre de las narices, ese que tiene tantas narices como días tiene el año, Rosita.

Subíamos los tres por la ancha avenida de cipreses con hileras de mausoleos a los lados, algunos adornados con estatuas cuya contemplación producía desconsuelo. A veces, nos parábamos a leer alguna inscripción que el paso del tiempo había envejecido. ¡Cuánto amor, cuánto cariño transmitían! Sin embargo, nunca había nadie junto a ellas y se encontraban en un lamentable estado de abandono.

Mamá nos señalaba algunas sepulturas: “Allí está enterrado un político de renombre, el día de su muerte miles de ciudadanos acompañaron su cortejo fúnebre... Ésta es la de un poeta, las jovencitas lloraban con sus versos, fijaos, hay una corona de laurel esculpida sobre su nombre... Aquella es la tumba de un tenor italiano, cuando actuaba en el Liceo los aplausos no cesaban, murió durante una representación.”

Mamá decía que al nacer, yo era pequeña, morena y con mucho pelo, que era igual que un mico. Papá decía que era muy mona en el buen sentido de la palabra, sin duda porque me parecía a él.

Mi nacimiento fue motivo de alegría y en casa ya tenían preparada mi canastilla con todo lo necesario: camisetitas, braguitas, calcetinitos, vestiditos, jersellitos y zapatitos. Los había azules y rosas, porque no sabían que iba a ser, si niño o niña. Lo azul rápidamente fue desechado y a mí me pusieron un lacito rosa en el pelo, aguantado con jabón, para evitar equívocos.

Empezaron a llegar amigos y parientes para conocerme y las bromas fueron generales, pues era 27 de diciembre y todos decían que por muy poco yo no era una inocentada. Desde niña tuve fama de jaimita.

Tras caminar un buen trecho, alcanzábamos el sector donde se encontraba la tumba de papá. Se hallaba en una pared orientada al sur y delante de ella había un mirador desde donde se podía ver el mar. Mamá sacaba entonces unos trapos de su bolso, los humedecía en una fuente próxima y limpiaba con esmero su lápida, luego retiraba las flores mustias que la adornaban y las cambiaba por flores frescas que llevábamos. Nosotros, mientras tanto, visitábamos las tumbas próximas que conocíamos de otras veces hasta en sus menores recovecos.

Cuando mamá acababa, nos convocaba junto a ella y rezábamos los tres en voz alta: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, el pan nuestro de cada día, danosle hoy, y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amen.” Permanecíamos un minuto en silencio - que a mi se me hacía larguísimo - y a continuación, nos santiguábamos y emprendíamos el regreso a casa.

- Vamos, Rosita, ¡ánimo!, ven aquí con mamá.
(Claro, para ti es fácil porque eres grande, pero para mí... con mis piernecitas y esos enormes pañales que me has puesto... Voy a ver si puedo enderezarme... parece que sí... ahora adelanto un pie... otro... ¡Yupi! ya he llegado a los brazos de mi mamá)
- ¡Pedro, Pedro! Ven rápido que Rosita ya ha dado sus primeros pasitos.

Despejado o nublado, en invierno o en verano, fuimos cada domingo al cementerio durante un año. Recuerdo ese año como un año triste que yo deseaba que pasase pronto.

Pedro Casas Serra

jueves, 21 de septiembre de 2017

Recuadros lucen...

(Escrito a medias con Maria Lua.)

Recuadros lucen...
qué vidas, qué misterios
tras los cristales.

Tras los cristales
una lejana magia
de antiguos sueños...

De antiguos sueños
de pájaros dormidos,
flores de seda.

Flores de seda
en floreros secretos
tras los cristales...

Tras los cristales...
resplandecen arañas
como luciérnagas.

Como luciérnagas,
en cristales del cielo
guiños de estrellas...

Guiños de estrellas...
la luna, boquiabierta,
ríe con ellas.

Ríe con ellas,
Luna llena de espantos,
sin rumbo exacto...

Sin rumbo exacto...
las nubes viajeras
rompen en llanto.

Rompen en llanto
las sombras silenciosas
tras los cristales...

Tras los cristales...
qué vidas, qué misterios...
Recuadros lucen.

María Lua y Pedro Casas Serra

martes, 19 de septiembre de 2017

Navidad

La Navidad ha llegado
y en un pesebre nacido
el niño Jesús amado,
cuando el sol ya se ha ocultado
y las estrellas salido.

Por Navidad,
pandereta y zambomba,
amor y paz.

Que trae al acongojado
y también al deprimido,
ese espíritu anunciado
por tanto tiempo esperado,
que será bien recibido.

Está bailando el oso,
suena el pandero,
y el niño de la gorra
pide dinero.

El niño Dios ha venido
y su padre, alborozado,
mucha paja reunido,
y con ella un blando nido
su madre le ha preparado.

Por Navidad,
pandereta y zambomba,
amor y paz.

Para quien ha padecido
y tanto desesperado,
trae ese niño querido
el amor tan desmedido
que en su alma tiene guardado.

Está bailando el oso,
suena el pandero,
y el niño de la gorra
pide dinero.

Pedro Casas Serra

lunes, 18 de septiembre de 2017

¡Penitenciagite!

Corría el año 9-9-9
y el pánico cundió en la cristiandad,
cuando se difundió la novedad
que caerían diez de cada nueve.

Y a finales del Siglo XIX,
tríos de críos de muy corta edad:
"El Anticristo viene de verdad"
- decían - sin hacer prueba del nueve.

¡No eran iluminados esos tíos
que proclamaban tal insensatez
¡como la propia cola muerde el pez!

Pero escuchad mi voz: ¡Arrepentios,
hermanos, que ya llega 2010!
¡Va a la vencida la tercera vez!

Pedro Casas Serra

Valentín

Hallábame en el borde de un camino
abrupto, recorridas muchas horas
sin otra cosa que comer que moras,
y muy lejos aún de mi destino.

Tales eran mis cuitas, cuando vino
hacia mí una zagala con mejoras
de que, cerca de allí, mujeres moras
me ofrecían posada y aún tocino.

Yo soy cristiano viejo, mis blasones
ni un azumbre recogen de Tobías,
las hijas de mi abuelo Zacarías

tengo en clausura, pero... de ocasiones
como ésta no se dan todos los días:
¡Santiago y cierra España!, ¡por mis tías!

Pedro Casas Serra

domingo, 17 de septiembre de 2017

Corazón pequeñito

Dime, corazón dormido,
¿quién me despertará?,
¿cuándo, con su carcaj y sus flechas,
vendrá mi amigo?

- Embárcate, marinero,
que no serás el primero,
pero si Amor te acompaña,
sí el último.

Sus brazos son mi barco,
navego seguro en él,
su sonrisa mi divisa,
la enseña de mi bajel.

Sus besos me arrastran,
como los vientos alisios,
de un extremo a otro
de mi paraíso.

Pedro Casas Serra

viernes, 15 de septiembre de 2017

Diálogo de conejitos

- ¿Tú eres el conejito del hociquito frío?
- No, yo soy el conejito de las orejas largas.
- ¿Tú eres el conejito de cola redondita?
- No, yo soy el conejito de los dientes enormes.
- ¿Tú eres el conejito que sale por la noche?
- No, yo soy el conejito que sueña zanahorias.
- ¿Tú eres el conejito que camina a saltitos?
- No, yo soy el conejito que husmea paradito.
- Entonces, ¿no eres mi conejito?
- Sí, si tu quieres

Pedro Casas Serra

Este poema tiene tres versos...

Este poema tiene tres versos...
Los dos primeros los eché al mar
y el tercero lo guardo para cuando tú llegues.

Pedro Casas Serra

jueves, 14 de septiembre de 2017

Incidente

Ráfagas de luz iluminan una sombra, pero...
¿dónde está el cuerpo?
Manchas secas de sangre explican lo ocurrido.

Pedro Casas Serra

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las cuatro estaciones de P.C.S.

Es primavera
mi pequeña cometa
baila en el cielo.

Verano ansiado
en el mar introduzco
mi cuerpo blanco.

Llega el otoño
encierro mis sandalias
en el armario.

Invierno gélido
en mis sueños florecen
todas las flores.

Pedro Casas Serra

Haiku en Poesía Pura


Grito mi amor
los pájaros del árbol
salen volando.

Cocó mi loro
escucha abrir la puerta
dice “hola, hola”.

¡Qué calor que hace!
con los ojos cerrados
escucho el mar.

Cae la tarde
las hojas del ciruelo
las mece el aire.

Pedro Casas Serra

lunes, 11 de septiembre de 2017

Corazón dormido

Dime, corazón dormido,
¿quién me despertará?,
¿cuándo, con su carcaj y sus flechas,
vendrá mi amigo?

- Embárcate, marinero,
que no serás el primero,
pero si Amor te acompaña,
sí el último.

Sus brazos son mi barco,
navego seguro en él,
su sonrisa mi divisa,
la enseña de mi bajel.

Sus besos me arrastran,
como los vientos alisios,
de un extremo a otro
de mi paraíso.

Pedro Casas Serra

domingo, 10 de septiembre de 2017

Ciego en la noche y a su manto vuelto,
largo mi corazón desesperado
por poder alcanzarte, en su espejado
laberinto perdidamente envuelto.

Roto cayera el sideral baluarte
en que te escondes al oír mi grito,
llegara con mi vista al infinito
y te atrapara para acariciarte.

Pero yo soy un niño, tú estás lejos
de mí, y aunque me pongo de puntillas
y con esfuerzo alargo bien parejos

mis brazos hacia ti, ni las orillas
de tu vestido rozo en mis manejos.
Mientras tú ni te giras, sólo brillas.

Pedro Casas Serra

viernes, 8 de septiembre de 2017

jueves, 7 de septiembre de 2017

¿Quién es esta mujer?

¿Quién es
esta mujer
que duerme
con su cabeza
en mi regazo?

Su cara
irradia luz,
irradia paz.

Ayer,
llegamos
a este hotel,
nos acostamos.

Mañana,
nos levantaremos,
seguiremos
nuestro camino.

Pero hoy,
es joven,
es bella,
duerme tranquila
y se apoya en mí.

Pedro Casas Serra

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Luna

Luna en el cielo
- de nuevo su sonrisa.
¡Que no daría yo
por abrazarla!

Pedro Casas Serra

martes, 5 de septiembre de 2017

"LA CARTA" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

dijous, desembre

LA CARTA

.A punt de caure, l'any té el pes eteri
d'una pinya petita, oberta.
Jo escric la carta al full de ratlles blaves
guarnit amb un estel i tres camells
amb cofres de misteri:
que l'arbre no s'esgoti, que la llum
esclati als ulls dels que esperem
com aleshores. 

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


jueves, diciembre

LA CARTA

….A punto de acabar, el año tiene el peso etéreo
de una piña pequeña, abierta.
Yo escribo la carta en la hoja de rayas azules
adornada con una estrella y tres camellos
con cofres de misterio:
que el árbol no se agote, que la luz
estalle en los ojos de los que esperamos
como entonces.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)

"A LA PERRUQUERIA" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

dilluns, desembre

A LA PERRUQUERIA

.Estisorades dràstiques
(més curt, més curt)
s'enduen ràbia,
neguit, la basca estranya
(més curt, més curt)
i l'últim mes no exactament conforme
amb l'aire fresc, elegant, sobri
de les fotografies.
.I tornaré, ja ho sé, d'aquí poques setmanes,
voldré un nou pentinat, més mans al cap,
més pintes, més tisores i que xiuli
l'assecador; que em repeteixi
allò que els canvis ens canvien,
que és important
fer cara de fotografia.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


lunes, diciembre

EN LA PELUQUERÍA

Drásticos tijeretazos
(más corto, más corto)
se llevan rabia,
desazón, la inquietud extraña
(más corto, más corto)
y el último mes no exactamente conforme
con el aire fresco, elegante, sobrio
de las fotografías.
….Y volveré, ya lo sé, de aquí a pocas semanas,
querré un nuevo peinado, más manos en la cabeza,
más peines, más tijeras y que silbe
el secador; que me repita
aquello de que los cambios nos cambian,
que es importante
hacer cara de fotografía.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 4 de septiembre de 2017

"CÒPIA CREMADA" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

dimecres, desembre

CÒPIA CREMADA

.Hi ha dies com els films en blanc i negre
que veies cada tarda de diumenge
al cine vell en còpies gastades:
estones de diàleg sense so,
fum agre de tabac, gestos abruptes,
petons mal censurats, desig incòmode,
sorolls de fons, persones que no callen.
.Hi ha dies que quan surts estàs cansat
com en sortir del cine, embriagat
d'històries, amb ganes de fer coses
descomunals i la certesa tèrbola
que tot plegat només són masses fosques,
un joc obscur de masses que es projecta
sensa descans a la pantalla plana.
.Hi ha dies que les coses se't revolten,
que el projector s'apaga a mitja escena
i lluny hi ha gent que riu i xiula fort
i un llum impertinent que volta us diu
que s'ha acabat, que s'ha cremat la còpia.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


miércoles, diciembre

COPIA QUEMADA

….Hay días como las películas en blanco y negro
que veías cada tarde de domingo
en el viejo cine en copias gastadas:
ratos de diálogo sin sonido,
humo agrio de tabaco, gestos abruptos,
besos mal censurados, deseo incómodo,
ruido de fondo, personas que no callan.
….Hay días que cuando sales estás cansado
como al salir del cine, embriagado
de historias, con ganas de hacer cosas
descomunales y la turbia certeza
de que todo eso son solo masas oscuras,
un juego oscuro de masas que se proyecta
sin descanso en la pantalla plana.
….Hay días que las cosas se te sublevan,
que el proyector se apaga a media escena
y lejos hay gente que ríe y silba fuerte
y una luz impertinente que gira os dice
que se ha acabado, que se ha quemado la copia.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 2 de septiembre de 2017

"L'HOME QUE CALLA" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

diumenge, desembre

L'HOME QUE CALLA

.Seré l'home cansat
que vetlla fins a l'alba,
les mans buides damunt
la taula despullada,
i retroba al mirall
de la casa dels pares
una llum diferent
i la pròpia mirada.
.Seré l'home tranquil,
assegut, esperant-se:
ja no enyora, somriu,
el passat l'acompanya,
i s'acorda al record
de la taula parada
i al batec dels seus morts.
.Seré l'home que calla.

 Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


domingo, diciembre

EL HOMBRE QUE CALLA

….Seré el hombre cansado
que vela hasta el amanecer,
vacías las manos sobre
la mesa desnuda,
y reencuentra en el espejo
de la casa de sus padres
una luz diferente
y la propia mirada.
….Seré el hombre tranquilo,
sentado, esperándose:
ya no añora, sonríe,
el pasado lo acompaña,
y se armoniza con el recuerdo
de la mesa dispuesta
y el latido de sus muertos.
….Seré el hombre que calla.

 Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 1 de septiembre de 2017

"RESTES" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

dissabte, novembre

RESTES

.Ho escolto en l'abraçada.
Potser encara no ho sap. Hi ha els ulls, però,
hi ha els ulls, tan vora els meus que se m'escapen,
i l'altra mà, la del consentiment,
que juga sorda, lluny, desemparada.
.És com si m'ho digués, mentre ens besem,
com si amb els llavis m'avancés la brama
dels cent petits sorolls del comiat:
la porta, el cop, les passes per la grava,
l'udol trencat del gos, germans tots dos
abandonats com quan l'estiu s'acaba.
.Se'n va, se n'anirà. M'endinso a cegues
en el mal temps del cos que n'ha quedat.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


sábado, noviembre

RESTOS

….Lo escucho en el abrazo.
Quizás aún no lo sabe. Sin embargo, están los ojos,
los ojos, tan cerca de los míos que se me escapan,
y la otra mano, la del consentimiento,
que juega sorda, lejos, desamparada.
….Es cómo si me lo dijera, mientras nos besamos,
como si con los labios me avanzara el sonido
de los cien pequeños ruidos de la despedida:
la puerta, el golpe, los pasos por la grava,
el aullido roto del perro, hermanos los dos
abandonados como cuando el verano se acaba.
….sSe va, se irá. Me adentro a ciegas
en el mal tiempo del cuerpo que ha quedado.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)

"NERVIS" de Jaume Subirana (Final de festa, 1989)

dijous, novembre

NERVIS

.Els dits joguinejaven tremolosos
damunt del marbre blanc, ungles polides
rascaven, perforaven cegament
la bossa de paper del sucre en pols.
Aquelles mans, no les paraules dites.
Les mans, l'estrany dibuix sobre la taula
i el salt dels dits humits fins al paper.
Dos dits plegant i desplegant el full
i l'ungla pertinaç que en repassava el plec.
Les mans, els dits, les ungles fent-lo miques:
una vegada, dues, tres... Un puny
adelerat a empetitir les miques.
I no recordo més.
.........................Desprès, però,
ve aquest neguit estúpid, contundent
com un migdia esplèndid, la sospita
que entre les mans, a dins del puny, fet trossos,
hi havia algun missatge urgent, irrepetible.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)


jueves, noviembre

NERVIOS

….Los dedos jugueteaban temblorosos
sobre el mármol blanco, uñas pulcras
rascaban, perforaban ciegamente
la bolsa de papel del azúcar en polvo.
Aquellas manos, no las palabras dichas.
Las manos, el extraño dibujo sobre la mesa
y el salto de los dedos húmedos hasta el papel.
Dos dedos doblando y desdoblando la hoja
y la uña pertinaz que repasaba el pliegue.
Las manos, los dedos, las uñas haciéndolo añicos:
una vez, dos, tres... Un puño
ansioso de reducir los trozos.
Y no recuerdo más.
…............................Pero después,
viene esta desazón estúpida, contundente
como un mediodía espléndido, la sospecha
de que entre las manos, dentro del puño, hecho pedazos,
había algún mensaje urgente, irrepetible.

Jaume Subirana (Final de festa, 1989)
(Versión de Pedro Casas Serra)